Aquest fragment de l'obra Ferdydurke (Witold Gombrowicz) és tot un assaig sobre el que representa (o suposadament hauria de representar) per a nosaltres la poesia, i sobre el valor i la funció que tradicionalment se li han assignat. En la meva opinió, és un dels millors passatges de la novel·la.
[Lliçó de poesia en una aula de primària. Polònia (abans de la guerra)]
[Lliçó de poesia en una aula de primària. Polònia (abans de la guerra)]
–¡Era un gran poeta! No lo olviden: ¡era un gran poeta! ¿Por qué amamos, admiramos y gozamos? ¡Por un gran poeta! ¡Un gran poeta! ¡Ignorantes, torpes se lo digo con claridad, métanse eso en la cabeza! Otra vez lo repetiré, pues: ¡era un gran poeta! Juliusz Slowacki, un gran poeta. Amamos a Juliusz Slowacki y nos encantan sus poesías porque era un gran poeta y porque en sus poemas vive una belleza inmortal que despierta nuestra admiración más profunda.
A estas alturas de la exposición, uno de los alumnos se movió con suma nerviosidad y gimió:
–¡Pero si a mí no me encanta! ¡No me interesa! No puedo leer más que dos estrofas y aun eso me aburre. Dios mío, socorro, ¿cómo me encanta, si no me encanta?
Se le desorbitaron los ojos y se sentó, sumergiéndose en abismos. Esta ingenua confesión atragantó al maestro.